Cuando nos levantamos ya estamos en alta mar, navegando hacia el sur entre plataformas petrolíferas y no pocos barcos que vamos divisando en uno y otro sentido.
Son como quince horas desde que pasamos bajo este puente al salir de Bergen y nos despedimos de Noruega. Aún nos queda casi un día entero de navegación por el Mar del Norte hasta que lleguemos a Amsterdam a primerísima hora de la mañana.
Así que el ya consabido día tranquilo de navegación, todo lo contrario que aquella "Rebelión a bordo" de Marlon Brando en 1962 dirigido por Lewis Milestone, esta vez con un tiempo excelente que nos permite alargar las estancias en cubierta.
En uno de nuestros paseos hacemos el descubrimiento de unas curiosas "obras de arte". Se trata de unas figuras de animales diversos realizadas con toallas por la tripulación y colocadas en torno a la piscina cubierta.
En esta foto me acompañan unos pingüinos.
Y en esta otra distinguimos junto a Mariví unos cisnes y más allá un cocodrilo. Pero es que hay elefantes, cobras, pájaros y un sin fin de animales hechos con toallas francamente curiosos.
Bueno, esto ya toca a su fin. Y, claro, no podíamos ir terminando un crucero sin mencionar la superoscarizada película de 1997 "Titanic", dirigida por James Cameron y soberbiamente interpretada por Leonardo di Caprio y Kate Winslet.
A la hora de comer, nos cruzamos con otro crucero, que se intuye en lontananza y que se supone que va en pos de lo que buscábamos nosotros hace doce días.
Nosotros lo encontramos. En la hora del balance, hemos de decir que ha sido un viaje increíblemente maravilloso. Ha cubierto todas nuestras expectativas, con la única nube (y nunca mejor dicho) de no haber podido contemplar el sol de medianoche en su momento álgido, es decir, los momentos en que el sol no se pone como estamos acostumbrados, sino que discurre sobre la línea del horizonte sin llegar a desaparecer, por lo que nunca se hace de noche durante ese periodo; en fin, nos tuvimos que conformar con esta especie de aperitivo, que tampoco estuvo mal.
Termina, pues, nuestro crucero, pero aún no nuestro viaje. Afortunadamente, no hemos tenido que pasar por la experiencia de "La aventura del Poseidón" que dirigió Ronald Neame en 1972 con Gene Hackman y Ernest Borgnine. Ha sido una plácida navegación para lo que podría esperarse del Mar del Norte.
Mañana temprano llegamos a Amsterdam, donde nos quedaremos un par de días antes de volver a casa. En el puerto esperamos no encontrarnos estibadores como Marlon Brando en "La ley del silencio" que dirigió Elia Kazan en 1954 (un abrazo, José Luis).
Ya os contaremos.






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