Después de la debacle futbolística ante Holanda, apenas habiendo descabezado un sueño, nos disponemos a desplazarnos al aeropuerto para iniciar nuestro periplo de este año hacia los confines del mundo. Retomando los vínculos cinematográficos que nos caracterizan, viene a pelo la película de John Houston "Evasión o victoria", con Sylvester Stallone, Michael Caine y el mismísimo Pelé. Puesto que la victoria había sido imposible la noche anterior ante Holanda, optamos por la evasión.
Nos dirigimos pues hacia nuestro crucero por los fiordos noruegos y el Círculo Polar Ártico, llegando al Cabo Norte, el lugar más septentrional de Europa. Nos situamos en el aeropuerto de Madrid-Barajas, ahora denominado "Adolfo Suárez", antes de las cuatro de la madrugada, para volar con destino a Amsterdam.
Tras un apacible vuelo (durmiendo) de poco más de dos horas, llegamos a la capital holandesa y nos trasladan al puerto, donde ya nos espera nuestro barco, el "Celebrity Constellation".
Zarpamos con buen tiempo y recorremos el canal que nos conducirá a mar abierto, en "sólo" dos horas y media, tras pasar una enorme esclusa que salvará el conocido desnivel existente entre la ciudad y el mar. Resulta impresionante verse encajonado en un espacio dónde sólo cabe el barco y percatarse cómo el gigante en cuestión se eleva paulatinamente hasta situarse al nivel del Mar del Norte.
El resto de la tarde se nos va en conocer el barco y sus innumerables posibilidades y espacios diversos. (No sé si sentirme Russell Crowe en "Master and commander" o conformarme con "Vacaciones en el mar". Ya os lo iré diciendo).
Vamos entablando conocimiento con diversas personas entre las que destacamos a un ferroviario jubilado viajero empedernido, que nos relata alguna de sus variadas experiencias, y en la cena coincidimos en la mesa con un matrimonio catalán , experimentados en estas lides, que se hacen tres cruceros al año y se saben hasta los nombres de todas las compañías navieras y los diversos buques que navegan por doquier. Su anhelo es hacerse el crucero alrededor del mundo que por lo visto dura ¡118 días! (No se conforman con " La vuelta al mundo en 80 días" como David Niven o Cantinflas).
En fin vámonos a la cama que por hoy ya está bien.


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