Jueves 26
Amsterdam es también el lugar más importante del mundo para el comercio de diamantes. Así que recordaremos la película de 1971 que dirigió Guy Hamilton con Sean Connery como James Bond "Diamantes para la eternidad".
Sin más preámbulos, nos trasladamos al hotel, registro, suelta de maletas, y a la calle a patearnos la ciudad. Hace buen día, con nubes y claros, buena temperatura, que animan a pasear.
Estamos cerca de la plaza del Dam, la principal de Amsterdam, con mucha menos gente que aquella soleada mañana de mayo de 1998 cuando miles de madridistas la utilizamos como punto de encuentro y reunión durante el día del partido. Por la misma avenida que entonces recorrimos para llegar a la Estación Central caminamos ahora.
Entonces tomamos el metro para dirigirnos al Amsterdam Arena y ganarle a la Juventus de Del Piero y Zidane aquella final con el gol de Mijatovic. Era "La Séptima" 32 años después. Ahora vamos al embarcadero para tomar el "barquito" que recorre los canales en hora y media.
Un plácido viaje que permite hacerse una idea de lo que es esta ciudad de peculiares casas y edificios emblemáticos como este: el Amstel Hotel. Sus canales fueron protagonistas en la película "Amsterdamned", una de misterio escrita y dirigida a finales de los años 80 por Dick Maas.
Amstel, el río que atraviesa Amsterdam ya se ve que le da nombre a casi todo, hasta a la cerveza. En sus canales atracan multitud de barcazas reconvertidas en casas para vivir, restaurantes, oficinas, etc., algunas tan decoradas como esta.
Finalizado nuestro tour acuático, nos pateamos las calles otro rato antes de comer. Encontramos un sitio español de pintxos donde, nada más entrar, nos topamos con tres tipos de tortilla española: con chorizo, con queso y champiñones y con espárragos y lechuga.
No lo dudamos ni un segundo: un bueno trozo de cada una, y pan con tomate y jamón. El crucero ha sido maravilloso, pero con las cosas de comer no se juega. Ya añorábamos los sabores de nuestra cocina.
No perdonamos la siesta porque hemos madrugado. Un ratito y nos echamos a la calle otra vez. Estamos en una ciudad muy de andar y pasear, y muy de bicicletas. Ya se sabe el dicho "Yo estuve en Amsterdam y sobreviví a las bicicletas".
Pues eso, al Barrio Rojo, pero por la tarde, cuando las chicas todavía no están en los escaparates, pero el ambiente que se percibe es claramente sexual: sex shops, sex shows, teatros y garitos con diversos "espectáculos" sobre el particular, amén de los consabidos coffee shops donde se expende un cierto tipo de hierba que aquí llaman mágica y que es legal, aunque por nuestra parte está contraindicada.
Y ya un último tirón hasta que encontramos, esta vez sin buscarlo, camino del hotel un sitio llamado "Tapas català", con la senyera en el toldo y la bandera española en un balcón. Nos pedimos un pan con tomate y un jamón ibérico que se nos saltaron las lágrimas, y yo una ración de sardinitas a la parrilla con ajito y perejil como hacía años que no comía. (Todo esto mientras a Portugal también la mandaban para casa. ¡Vaya fracaso europeo en este Mundial!)
Después, otro paseíto hasta nuestro hotel, durante el cual pudimos contemplar esta especie de atardecer/anochecer que tampoco está nada mal. Aquí también son las once y no ha anochecido del todo.
Escenario ideal, pues, para que esa banda de los once capitaneada por George Clooney trame algún asalto. En Amsterdam ya eran doce en "Ocean's twelve" cuando Steven Soderbergh dirigió en 2004 también a Brad Pitt, Julia Roberts, Catherine Zeta-Jones y Andy García entre otros.
Ahora toca irse a la cama, pues, que mañana será día de museos.








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